El Intendente reconoció a una empleada municipal que se jubiló tras 46 años de servicio

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Se trata de Zunilda Beliera, quien este martes cumplió su último día de trabajo en el Juzgado de Faltas Nº1.

 Este martes 31 de enero no fue un día más en la vida de Zunilda Lidia Beliera. Fue su última jornada de trabajo en la Municipalidad de Campana luego de 46 años de servicio.

“Zuni”, como le dicen cariñosamente sus compañeros, se jubiló con la satisfacción de haber cumplido su labor con “responsabilidad, compromiso y amor”. Tres valores que fueron inculcados por su papá y que intentó aplicar día tras día sin importar cuál fuera el trabajo ni el color político que gobernara en el momento.

Es que su camino por el Municipio se inició en 1971 con el entonces intendente Jorge Cagnacci, en la Oficina de Pavimentación de 296 cuadras del radio urbano.

Con el número de legajo 870 y apenas 21 años, Zunilda estaba encargada de hacer los cálculos correspondientes de lo que debía abonar cada frentista por el pavimento.

“Era un trabajo que me encantaba”, afirma mientras recuerda con la misma satisfacción su paso por la Dirección de Obras Públicas, la Dirección de Gobierno, el Hospital San José, el área de Asuntos Legales y, finalmente, el Juzgado de Faltas Nº 1, lugar que la albergó hasta este martes.

“Estoy acá desde el mismo día en que se creó, el 24 de noviembre de 1982. Viví cosas muy lindas, tengo muchos recuerdos lindos de mis compañeros y mis jefes. Tuve la satisfacción de compartir el trabajo con gente muy buena que me enseñó muchas cosas. A todos les estoy muy agradecida”, asegura con emoción.

Así como en sus más de 40 años de servicio, “Zuni” fue testigo de la asunción de 8 jefes comunales –entre periodos democráticos y de facto- también vivió el proceso de modernización de la administración pública con la incorporación de la computadora a la cual resistió pero terminó “aceptándola” – dice- gracias a sus compañeros. “Ahora no la cambio por nada. Simplificó y agilizó mucho el trabajo”, expresa.

Otra de las anécdotas que tiene para contar con orgullo es que en sus 46 años de trabajo solo llegó un día tarde aunque aclara –entre risas- que no fue por culpa suya: “Fue solo un minuto pero porque el reloj de la Municipalidad estaba mal. No coincidía con el mío que sí estaba en horario”.

Respecto al día después de su último día de trabajo, Zunilda menciona que todavía no tomó conciencia de lo que significará y que lo vive como si se fuera de vacaciones.

“La Municipalidad es mi segunda casa y lo va a seguir siendo por siempre. Estoy muy agradecida de la vida y hoy, 46 años después, puedo decir con orgullo que tomé la decisión correcta. Porque yo elegí ser empleada municipal y no me equivoqué. Trabajar de lo que a uno le gusta es lo mejor que le puede pasar a una persona”, refiere Zunilda que decidió dejar su carrera como docente cuando llegaron a su vida sus tres hijos y “no tenía tiempo para cumplir con todas las responsabilidades como yo quería”.

Días atrás, Zunilda recibió el saludo y el cariño del intendente Sebastián Abella, quien no dudó en pasar a visitarla y entregarle un ramo de flores en agradecimiento a todos estos años de servicio a la comunidad.

“La visita de Sebastián fue una grata sorpresa. Me sentí muy elogiada y agradecida. Es una muy buena persona a la que le deseo lo mejor y espero que todos mis compañeros lo apoyen, tiren para el mismo lado, porque si a él le va bien nos va bien a todos. Eso es lo que intenté hacer yo todos estos años más allá del color político del momento.”, reflexiona mientras recuerda con el mismo cariño y sentimiento a los anteriores jefes comunales.

“Me jubilo en el momento justo. Me llevo el mejor recuerdo de todos”, concluye Zunilda que espera ahora disfrutar más de sus hijos y nietos y dedicarle más tiempo a su salud.

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