Por Mario Valiente: El Derrame Virtuoso y La Copa Vacía

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Por Mario Valiente – FM Futuro, 93.1 MHz – Programa La Agenda

El gobierno no se equivocó en el diagnóstico heredado, se equivocó en los tiempos de tratamiento de la enfermedad recibida y en la aplicación de las herramientas curativas.

La salida brusca del cepo cambiario no iba a ser gratis. La consecuente devaluación, catapultó la inflación de precios que ya venía embalada del final K.

La política del BCRA, de llevar las tasas de letras del tesoro alrededor del 30%, subió a empresarios e inversores a la bicicleta financiera y los bajó de la rueda productiva.

La lluvia de dólares de inversión, que pronosticaron luego de la salida del cepo y del pago a los holdouts, todavía sigue siendo solo una llovizna de capitales financieros.

Las medidas macroeconómicas tomadas para acomodar la economía de las corporaciones sojeras, mineras y financieras, no tuvieron la misma urgencia ante el ajuste para con los sectores socioeconómicos que son el eslabón más importante y a su vez el más débil de la cadena de la producción y el trabajo.

El tarifazo aún vigente, cae como un rayo sobre las pymes y el comercio, que emplean más del 80% de la mano de obra, en un momento donde 1 de cada 3 argentinos está desocupado y 1 de cada 3 trabaja en negro.

La devaluación y la inflación se comieron los aumentos paritarios y debilitaron el poder de compra de la clase media. La plata no alcanza, se cayeron las ventas, se enfrió la economía, se agravaron los problemas de empleo, la economía informal se resintió y se cayeron las changas y los rebusques. Un dominó perfecto para una crisis social. De poco sirvió la suba de asignaciones, planes sociales y ayuda alimentaria. 1 de cada 3 argentinos ya está en la pobreza.

Con todos los números de la economía en rojo y sin inversión productiva a la vista, el gobierno parece esperar que la inflación baje con el trabajo sucio de la recesión, mientras vuelve a la carga con el ajuste tarifario y augura con éxito el blanqueo de capitales, si ahorradores, evasores, lavadores y afines se animan a entrar.

Con el año ya casi jugado, todavía hay gente que cree esperanzada en el cambio prometido y dirigentes que esperan el derrame virtuoso de la copa de la inversión productiva.  Derrame que por magia de mercado, cae de la mesa de las corporaciones, purifica a las clases medias y pobres y las eleva al paraíso del trabajo y el bienestar. Pero a 9 meses de la gestión Pro-Radical, hay otros que piensan que esto ya no va a poder ser así, si Cambiemos no Cambia. Mientras la cruda realidad muestra, que día a día crecen los problemas y la gente con problemas, que mira sedienta la mesa y ve con angustia, que la copa, todavía está vacía.

 

 

 

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