¿Cómo reaccionan los consumidores ante el aumento de la oferta?

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Cuando miramos veinte años atrás, nos parece casi prehistórico nuestro modo de vida, en el que sólo unos pocos tenían un celular (como mucho había uno para toda la familia). Internet se ejecutaba en algunos hogares mediante modem de 56K y se utilizaba principalmente para el correo electrónico, acceso a chats o búsqueda de información. Con la aparición de la web participativa o 2.0 todo empezó a cambiar: los blogs, las redes sociales, dieron voz a los usuarios, y por supuesto, el comercio se digitalizó y lo que antes comprábamos de manera presencial o por catálogo comenzó a e estar disponible a través de internet. A algunos todavía les cuesta dar el salto y temen ser estafados, pero la mayoría de usuarios compra regularmente productos o servicios online, no sólo bienes materiales que reciben en su domicilio, sino también suscripciones a contenidos multimedia, por ejemplo.

Lo que ha sucedido es que, aparte de las tiendas de nueva implantación en internet, se han sumado todas aquellas tiendas físicas que quieren ampliar su círculo de clientes más allá de las fronteras de su ciudad o incluso de su país… y les está funcionando, sea generando su propia tienda a través de herramientas como PrestaShop, o bien uniéndose a gigantes como Amazon, que les brinda sus infraestructuras para llegar a cualquier parte del mundo. En el caso de los artesanos, plataformas como Etsy facilitan mucho la labor a los que están empezando. Todo esto se ha traducido en un aumento exponencial de la oferta: cualquier cosa que deseemos comprar, podremos encontrarla a través de internet, y no sólo eso, sino que normalmente encontramos tantas opciones que el problema es elegir en qué tienda comprar, o si hay diferentes ofertas (unas con regalo, otras con descuento, etcétera), cuál nos interesa más.

No sólo sucede con productos como ropa, tecnología o incluso alimentación, sino también en productos online. Por ejemplo, a la hora de seleccionar un servicio de video en streaming, ya no sólo existen HBO y Netflix, sino que Sky, Total Chanel, Rakuten, Amazon Prime Video y algunos más también se han añadido a la lista. Algunos ofrecen descargar los contenidos para verlos offline, otros lanzan las temporadas completas de las series el mismo día para poder hacer un maratón en vez de tener que esperar una semana para ver el siguiente episodio, etcétera. Lo mismo sucede con los nuevos casinos, por ejemplo: los bonos de bienvenida no son el único factor a tener en cuenta, sino también el tipo de juegos, las apps y su usabilidad, los sistemas para depositar o retirar premios, etcétera. De ahí que hayan surgido diferentes comparadores en internet para que el nuevo usuario pueda orientarse antes de tomar una decisión. Algunos de ellos, además, por comprar desde sus links a las tiendas o páginas web, ofrecen interesantes promociones.

Los consumidores, pues, cada vez son menos ingenuos a la hora de hacer sus elecciones y buscan exhaustivamente quién da más por menos, aparte de detectar más fácilmente los fakes, scams, bulos o tiendas sospechosas. Por si acaso, también suelen usar métodos de pago seguros, o que ofrezcan algún tipo de protección al comprador con la que, en caso de ser víctimas de fraude, puedan recibir algún tipo de compensación o asistencia en el procedimiento de denuncia al vendedor. Por otra parte, el consumidor ha aprendido también cómo vender sus productos usados a través de herramientas especializadas como MarketPlace de Facebook o Chicfy, especializado en moda femenina, y de esta manera rentabilizan sus inversiones en productos nuevos deshaciéndose de lo que ya no usan y dándole una nueva vida a la par que obtienen una compensación económica.

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