Cuando la genética era considerada como una pseudociencia burguesa

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Cuando la genética era considerada como una pseudociencia burguesa

La genética no siempre tuvo la aceptación y reconocimiento que tiene en la actualidad, incluso fue considerada como una pseudociencia en la URSS stalinista.

En la actualidad, la genética es considerada como un pilar dentro de la biología y la ciencia en sí. Resulta casi chocante pensar que en el siglo pasado, específicamente en la entonces URSS, y por consideraciones políticas se le considerara como pseudociencia y fuera perseguido y encarcelado uno de los más prestigiados científicos que basaron sus estudios en ella.

Es el caso de Nikolái Vavílov, reconocido por sus estudios botánicos y genéticos enfocados a la mejora de los procesos agrícolas. A Vavílov se le debe la, todavía actual, teoría de los centros de origen de las plantas cultivadas. Con sus investigaciones y expediciones en diversos países realizó una impresionante colección de plantas y semillas que hoy en día es considerada como una de las mayores colecciones de genética vegetal del mundo.

Nikolái Vavílov desarrollo la teoría de los centros de origen de las plantas

Vavílov colaboró con William Bateson en Inglaterra en el desarrollo de la genética en una de sus muchas expediciones; las cuales comprendieron desde Asia Central, Estados Unidos, Oriente Medio, África, China, Japón, la zona del Mediterráneo, España; también visitó México y América del sur. Como se mencionaba líneas arriba, este miembro de la Oficina de la Agricultura Aplicada, logró con estos viajes una impresionante colección de plantas y semillas, así como los conocimientos sobre los distintos procesos agrícolas con el fin de mejorar los mismos en su país de origen.

Nikolái Ivánovich Vavílov

Nikolái Ivánovich Vavílov

Durante 1921 y hasta 1940 fue director de la Academia Lenin de Ciencias Agrícolas de Leningrado (San Petersburgo) y sus estudios aplicados se reflejaban en las estaciones experimentales que estaban distribuidas por el territorio de la URSS. Todo iba en este orden hasta la llegada de Stalin al poder y la creciente influencia de Trofim Lysenko. Este último un ingeniero agrónomo que se contrapuso a los estudios de Vavílov utilizando su propia corriente científica para denostarlo y, además, alinearla de manera ideológica al ortodoxismo de la era stalinista.

El Lysenkismo hace referencia a este hombre que basó sus estudios en el Lamarckismo, específicamente a el mecanismo conocido como “herencia de los caracteres adquiridos” que, en resumen, se refiere a la capacidad de los organismos de trasladar a la herencia los caracteres adquiridos en vida. Con esto en mente, Lysenko aseguraba que no era necesario traer plantas ni semillas de otros países pues en la URSS había lo necesario para que el campo floreciera, tal como era requerido en esa dura época.

Se utilizó la supuesta evidencia científica para justificar el discurso político de la época

Lo más inquietante de esta historia radica en la alineación forzada de la ciencia a los discursos políticos e ideológicos, llegando a actos tan atroces como lo que sucedió a Vavílov, a quien primero prohibieron volver a salir de la URSS, luego lo encarcelaron en 1940 y lo condenaron a pena de muerte por sus actividades “anti-soviéticas”; su castigo fue finalmente conmutado por 10 años de trabajos forzados, cosa que no se lograría pues Vavílov moriría en la cárcel en 1943, se asegura que por malnutrición.

Así pues, fue en esos años que la genética era catalogada como una “pseudociencia burguesa” por oponerse a la corriente ideológica dominante y que fuera perseguido su máximo exponente en la URSS. Por su parte, Lysenko no pudo conseguir lo que prometía con sus procedimientos e, incluso, cayó en las estafas y alteración de datos en sus investigaciones.

Años más tarde, el nombre y legado de Vavílov fueron reivindicados en la historia. En 1968 se le otorgó el nombre de Instituto N.I. Vavílov al, hasta entonces, Instituto de Botánica Aplicada de Leningrado y se reconoció finalmente el gran valor de su trabajo que, aunque interrumpido por el ortodoxismo político de la época, sigue vigente y sus teorías son aún aceptadas.

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