Norberto Jendrulek: “Carta abierta a mis vecinos”

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CARTA ABIERTA A  MIS  VECINOS.

Declaraciones recientes del Sr. Secretario de Hacienda Municipal me dan pie para brindarle a mis vecinos un pequeño informe de la tarea que cumplí en la Secretaria de Hacienda durante los años 1995 a 2007, época en la que cumplí una función ejecutiva, pues considero que no puedo dar explicaciones por decisiones ajenas a mi función, ni tampoco dispuse de la facultad de rescindir, anular o prorrogar contratos desde una banca del Concejo Deliberante. De todas formas, y a efectos de clarificar mi posición, invito al Sr. Ibarra a que muestre documentación que indique el pago durante mi gestión de las cifras que ha mencionado públicamente y además, que demuestre la ilegalidad de mi proceder; si es que puede. Por otra parte, le solicito al Secretario que sea un poco más preciso en su terminología, puesto que en la Administración Pública no se “apoyan acuerdos”, sino que se refrendan con actos concretos. Además quiero agregar que mi patrimonio sigue siendo el mismo desde ya hace más de 19 años; no tengo cuentas offshore; no opero con dólar futuro; no revoleo bolsos por los tapiales; no le gano juicios al Estado litigando junto a los fondos buitre; ni nada que se le parezca.

Recién asumido en el cargo, recuerdo la situación económica de catástrofe que nos tocó vivir, sobre la cual no abundaré en detalles porque creo que es suficientemente conocida por mis vecinos, situación que luego de 26 largos meses logramos superar.  En febrero de 1998 la deuda flotante municipal apenas superaba el 1% del presupuesto.

Recuerdo también la recesión que comenzó a notarse fuerte en agosto de 1998 y que se prolongó hasta la explosión del 2001. El pago con patacones y lecops era habitual y contábamos las monedas para pagarle los sueldos a los empleados escalafonados en tiempo y forma.

Además, nos llovían  juicios que no habíamos originado, llegando en un par de oportunidades a embargarnos todas las cuentas municipales, problemática que también pudimos resolver.

También me vienen a la memoria el Plan Prohidro; la reconversión eléctrica y colocación de cientos de columnas de alumbrado; los jardines de infantes y aulas construidos con el fondo educativo; la remodelación integral del inmueble  del Hospital San José y la correspondiente modernización en aparatología; el entubamiento del zanjón de San Felipe y un ambicioso plan de pavimentación llevado adelante con recursos propios y con amplias facilidades de pago para que el vecino pueda tener el pavimento en la puerta de su casa.

Pero sin duda, hay dos situaciones que me llenan de orgullo, la primera: durante los doce años de gestión el Honorable Tribunal de Cuentas no me hizo ningún cargo de importancia y mucho menos una sanción pecuniaria, y la segunda: opositores acérrimos pero leales han declarado en reiteradas oportunidades que jamás oculté ninguna  información  y además, les hubiera gustado tenerme en sus filas, esto último significa mucho para mí.

También quisiera decir lo que no hice durante esos doce años:  No le cobré multas automáticas a mis vecinos sin darles posibilidad de defensa; tampoco cobré intereses retroactivos porque ello está legalmente prohibido; no consideré normal un aumento del 100% mínimo en las tasas municipales; jamás cobré un plus por “ Experiencia y Capacidad” y, por sobre todas las cosas, me preocupé especialmente cada vez que otorgábamos un aumento a los trabajadores municipales, por comunicárselo rápidamente al Instituto de Previsión Social para que los jubilados cobren sus haberes actualizados como corresponde.

Ya para terminar, -aclaro por si hace falta-, que jamás ha sido la función pública mi medio de vida, en cambio sí lo fue, es, y será mi profesión de Contador Público que ejerzo en mi Ciudad  desde hace 35 años  y hasta que Dios lo disponga.

Norberto Jendrulek

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